A ver, en primer lugar, yo me siento en el siglo XXI. No sé si algunos,
de alguna forma, creen que uno está en el siglo XXI y otros no, pero yo me
siento en el siglo XXI y tengo que decir lo siguiente: ya lo manifesté en el
pleno del ayuntamiento el día 26 en el sentido de que, bueno, en su momento,
cuando tanto Abotsanitz como EH Bildu estaban en la oposición,
manifestaban que el Plan de Igualdad tenía que tener una característica
importante, sobre todo en la Mesa de Igualdad: que tuviera un carácter plural y
amplio; cosa que, de alguna forma, no se comparte en este caso.
El Grupo Socialista presentó tres enmiendas. Una sobre el Grupo Promotor,
en el cual en este momento están el alcalde, la concejala de igualdad y la
técnica. Nosotros planteábamos que, en este Grupo Promotor, también formáramos
parte los partidos políticos de la oposición. ¿Por qué? Porque es el Grupo
Promotor.
La segunda enmienda era referente a la eliminación del punto F, en el
cual lo que se hace es la exclusión de una parte importante de las mujeres de Hondarribia
por tener un criterio propio diferente sobre el tema del Alarde, y se
les excluye. Y sobre el tema del euskera: planteábamos que se utilizaran las
condiciones tanto del euskera como del castellano, preferentemente el euskera.
A estas tres cuestiones se nos dijo que no; se nos negó. Se traslada a
las mujeres que se les elimina de la Mesa de Igualdad y a los partidos
políticos se nos convierte en meras comparsas en las comisiones informativas.
La defensa de la igualdad es una reivindicación de la que el Grupo Socialista
es y será defensor, incluyendo a todas las mujeres sin exclusión. El Plan de
Igualdad debe ser un lugar de encuentro y diálogo. Este plan carece de
legitimidad social tal y como está diseñado, porque impide la participación de
un grupo numeroso de mujeres, como ya lo demostraron Hondarribia Emakumeak
y Mugarrietako en el pleno.
Además, carece de transparencia por dejar a una parte importante de la
oposición fuera, solamente como elementos espectadores. Estoy de acuerdo en que
haya un Plan de Igualdad —no tengo por qué estar en contra—, pero con este plan
lo que ocurre es que se excluye a una parte importante de las mujeres de
Hondarribia de un debate tan relevante como, por ejemplo, el protocolo de
actuación ante la violencia de género. O también cuando hay que tratar el tema
de la pobreza, que en muchos casos tiene cara de mujer.
Es decir, se le niega a una parte importante de las mujeres de
Hondarribia entrar en ese debate. Eso no tiene cabida. No tiene cabida por
mucho que se quiera justificar con la igualdad o el tema del Alarde... No,
estamos hablando del Plan de Igualdad. ¿Qué pasa? ¿Eliminamos a una parte
importante de las mujeres y sus problemas? No tiene sentido. Por lo tanto, creo
que hay que hacer una reflexión en esta cuestión. De nada vale que se prometa
un plan amplio y plural y luego no cumplirlo.
De nada vale buzonear argumentarios propagandísticos compartiendo
empatías y diciendo que el diálogo es necesario y que no hay que levantar
muros, cuando se excluye a una parte importante de las mujeres de Hondarribia.
De nada vale decir en la radio que el Alarde se merece otro escenario de
convivencia cuando a las mujeres, por tener un criterio propio sobre el tema,
se les ha excluido de la posibilidad de deliberar sobre este plan. Esa es la
realidad.
Somos partidarios de evitar toda fractura social, de la convivencia y el
respeto, con el fin de que el II Plan de Igualdad sea el fiel reflejo de todos
los colectivos y, en especial, de todas las mujeres de Hondarribia. Es
importante compartir lo que nos une y saber pactar las diferencias, pero para
ello es necesario hablar y dialogar, algo que en este caso no se hace porque se
excluye. Ya lo comentamos con el Plan de Mandato: este equipo de gobierno es
contradictorio y excluyente, y para muestra, este Plan de Igualdad.
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